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Doria Ragland, mamá de la duquesa de Sussex Basta Suelta

“Este es ¡El evento!”, me chateó Andrea sobre el shower al que yo iba en camino.  Y me contó que una señora muy vestida le había lanzado una mirada de ‘no total’ aprobación de su vestido.

“Bueno, no creo que me vestí lo suficiente”, le respondí, pues yo venía de un cumpleaños de niños. “Pero al estilo de la mamá de Meghan, pa´lante”.

En ese momento, decidí que la tía Doria Ragland sería mi nueva inspiración para sentirme cómoda en mi propia piel y en toda circunstancia.

De todo el tema de tendencias, estilo y elegancia de la última gran boda real (que nos hizo a muchos madrugar de este lado del mundo), lo más valioso para mí, fue la lección que nos deja a todas las mujeres la mamá de Meghan Markle.

Ella se mostró orgullosa de ser quien es y de dónde viene, mostrándose tal y como es, con dreadlocks y piercing, en un atuendo apropiado, Oscar de la Renta, para una boda real. Conmovida y feliz, como cualquier madre de novia, desde que pisó la puerta de la capilla, relució por su naturalidad y seguridad, y la espontaneidad en dejar ver sus emociones.

En resumidas cuentas, todo lo que transmitió Doria Ragland en la boda de su hija con el príncipe Harry, lo podríamos poner en práctica cada día de nuestras vidas.

En esas decisiones de peinado y accesorios, considero que radica, no digamos el cambio, sino el aporte de la llegada de Meghan – una mujer extranjera, afrodescendiente e independiente-, a la casa real inglesa. Es una chica que evidentemente no se transforma para encajar, sino que se adapta sin dejar de alegrarse de ser quien es, y usa esas diferencias como parte de su encanto.

Así que cuando nos sintamos un poco inseguras antes de una reunión, negociación, discurso, entrevista de trabajo o salida social, hay que recordarse de la tía Doria y mostrar lo mejor de sí misma -que usualmente no es la ropa aunque ayuda, sino la sonrisa, la amabilidad y la espontaneidad- y disfrutar el momento.

Algunos insisten en que debió quitarse el piercing. Pienso que lucía hermosa y que hizo bien en no despojarse de detalles de su estilo solo para encajar. Era diferente, sí ¿y? Estaba regia y feliz. Eso era lo importante.


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